Mantenimiento de amortiguadores para coche radiocontrol

Comprobación, limpieza y mantenimiento de amortiguadores
Para tener los amortiguadores de nuestro coche radiocontrol a punto es indispensable poner atención en llevar un mantenimiento de amortiguadores regularmente.
Después de un cierto uso de nuestro coche de radiocontrol es altamente recomendable hacer un mantenimiento de este. Una de las partes más importantes para que nuestro coche radiocontrol funcione correctamente son los amortiguadores, ya que después de las ruedas son el factor más importante en el comportamiento del coche en pista.
El proceso de mantenimiento pasará por la limpieza, comprobación, y cambio de silicona.
Limpieza de amortiguadores
El primer paso que debemos hacer es limpiar el amortiguador exteriormente. Este paso podemos llevarlo a cabo con la ayuda de aire a presión y un pincel o brocha.
La idea es que toda la suciedad exterior acumulada a causa de haber rodado en pista sea eliminada por completo para que a la hora de abrir el amortiguador no entre nada al interior y en su posterior funcionamiento esté todo correcto.
Comprobación de los amortiguadores
Con los amortiguadores limpios podemos ahora trabajar correctamente y proceder a la comprobación de los amortiguadores de nuestro coche radiocontrol.
La comprobación en primer lugar la haremos visualmente y buscaremos posibles roturas, abolladuras o algún doblez a causa de un golpe.
Después procedemos a introducir y sacar el vástago para observar si el amortiguador hubiera podido perder silicona o si el movimiento no es constante y pueda quedar atrancado en alguna zona.
Cambio de silicona
Con los amortiguadores limpios y comprobados ya podemos sustituir la silicona por otra nueva con la densidad escogida en función de las condiciones del circuito donde vallamos a rodar.
Ayudándonos de las herramientas adecuadas para el mantenimiento de amortiguadores procedemos a abrir el tapón del amortiguador. Si no poseemos estas herramientas podemos hacer uso de unos alicates y un destornillador teniendo cuidado de no estropear nada.
Con el tapón quitado vaciamos la silicona en un recipiente. Ahora aprovecharemos para hacer una inspección visual al interior del cuerpo del amortiguador, pistón y membrana.
Si no tenemos intención de sustituir el pistón del amortiguador por otro diferente y no ha habido ningún síntoma de que los retenes del vástago hayan podido tener alguna perdida podemos comenzar a llenar los amortiguadores. Si no procederíamos con los cambios oportunos.
Para llenar con la nueva silicona elegida colocamos el pistón en la zona media del cuerpo del amortiguador y llenamos de silicona hasta arriba. Ahora desplazamos enérgicamente el vástago hacia abajo del todo y veremos como una burbuja de aire grande es expulsada. Esto nos ayudará a que quede menos aire entre la silicona y la espera hasta que las burbujas de aire sean expulsadas sea menor, aunque hay herramientas destinadas a hacer un vacío en los amortiguadores para suprimir este tiempo de espera.
Continuamos llenando el amortiguador hasta arriba y dejamos reposar como puede verse en la imagen anterior o utilizamos dicha herramienta para conseguir que el aire sea expulsado más rápidamente.
Este proceso de sangrado de los amortiguadores lo realizamos si el sistema de tapones que vamos a utilizar son con membrana, pero si por el contrario vamos a usar tapones de emulsión omitimos este paso porque en este sistema se hace uso del aire mezclado con la silicona en su funcionamiento.
Llenado de amortiguadores con membrana
Para llenar un amortiguador con la silicona escogida y el tipo de tapón de membrana deberemos en primer lugar evitar que nos quede nada de aire en el interior.
Después de haber llenado los amortiguadores y que estos hayan expulsado todo el aire procedemos a cerrar el amortiguador. Para ello bajamos el vástago hasta abajo del todo y colocamos el tapón con su membrana. Damos un par de vueltas hasta que empiece a roscar y a continuación seguimos roscando pero haciendo girar lentamente el cuerpo del amortiguador y en una posición vertical.
Llegados a un punto notaremos que al continuar roscando aumenta la presión a ejercer para poder seguir roscando. En este punto dejaremos de roscar e introduciremos lentamente el vástago hasta la posición requerida según el rebote que queramos obtener y tumbaremos el amortiguador con el agujero de sangrado hacia arriba como puede verse en la foto.
Sujetando el vástago en la medida elegida para regular el rebote del amortiguador seguimos girando el cuerpo del amortiguador lentamente hasta que lo cerremos por completo. Veremos que a lo largo del cierre del amortiguador por el agujero de sangrado empieza a salir aire para después empezar a echar silicona junto al aire y en último lugar verter toda la silicona sobrante. Es muy importante que se expulse silicona por el agujero de sangrado. Si no lo hiciera sería indicativo de que no habíamos echado la cantidad necesaria de silicona al llenarlo.
Una vez cerrado introducimos y sacamos el vástago en diferentes ocasiones para comprobar que el movimiento sea el correcto y también que no hayamos echado más cantidad de silicona de la necesaria. Si esto es así veremos que al llegar el pistón arriba se pone excesivamente duro y al soltarlo nos escupe el vástago para afuera rápidamente.
Con la pareja de amortiguadores hechos movemos el vástago varias veces en ambos y a continuación los enfrentamos entre ellos y observamos que al hacer presión entre ellos, estos se introduzcan por igual y soltándolos después se extiendan por igual.
Llenado de amortiguadores con tapones de emulsión
Este sistema no precisa de eliminar el aire del amortiguador por lo que en un principio puede ser algo más sencillo.
Con el vástago sacado por completo colocamos el tapón en el amortiguador con el tornillo de sangrado de emulsión quitado. Introducimos el vástago hacia una posición intermedia y procedemos a colocar el tornillo que cierra el sangrado.
Ahora movemos enérgicamente el vástago de arriba a abajo varias veces con el objeto de emulsionar correctamente la silicona con el aire y que posteriormente al cerrarlo nos dé una medida correcta.
El siguiente paso es volver a quitar el tornillo y con este fuera introducimos el vástago en la medida deseada para su rebote y cerramos el tornillo de sangrado.
A menudo muchos pilotos menosprecian el sistema de emulsión achacando que después de un tiempo rodando se viene abajo. Este problema es debido a que cierran el amortiguador sin haber emulsionado la silicona con el aire y por lo tanto toman una medida que no es correcta y cuando el amortiguador empieza a trabajar y se mezcla la silicona correctamente con el aire cambia la medida que en un principio ellos pensaban que era buena. Por esto es muy importante cerrar el amortiguador en dos pasos, uno emulsionando y a continuación el cierre final con el que además regularemos el rebote.
Ambos sistemas pueden ser utilizados con grandes garantias de funcionamiento, tanto el sistema con membrana o emulsión. Yo en la práctica uso en la mayoría de las condiciones el sistema de membrana y opto por usar emulsión solo cuando la pista tiene mucha tierra suelta y además está muy rota. Después de muchas pruebas haciendolo de esta forma es como he podido obetener los mejores resultados de ambos sistemas.
Rebote del amortiguador
El rebote del amortiguador es la cantidad que se desplaza el vástago hacia afuera después de haber sido comprimido por completo.
Podemos regularlo a cero para anularlo o en la medida que necesitemos dependiendo de la pista.
No es aconsejable hacer un rebote superior al 50% optando la mayoría de los pilotos siempre a dejar el mínimo rebote posible, puesto que estos tipos de amortiguadores funcionan en consonancia con un muelle y el efecto rebote no sería lo más indicado porque el muelle ejercerá las correspondientes fuerzas a la hora de extraer el vástago.
En sistemas de emulsión es posible regular un rebote deseado con gran exactitud, pero en el sistema de membrana quedará condicionado por esta. Dependiendo de la membrana usada, el rebote que hemos marcado a la hora de cerrar el amortiguador se verá afectado por esta. Con algún tipo de membrana es posible dejar un rebote cero o muy próximo a este, pero con otras siempre hará que el vástago sea desplazado más allá de lo marcado cuando lo regulamos.
Esta ha sido una forma de hacer mantenimiento de los amortiguadores de nuestro coche radiocontrol de una forma sencilla sin entrar en muchos detalles. Cada piloto tiene unas formas de hacerlo, a sí que cuéntanos cómo haces tú el mantenimiento de amortiguadores para tu coche radiocontrol y así compartiremos más puntos de vista.
Un saludo, nos vemos en los circuitos.
Let´s enjoy this hobby!!
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